viernes, 30 de enero de 2009

Dous libros reviven a 'Anábase'


Extracto do artigo de JACINTO ANTÓN - Barcelona - 05/01/2009 El País
A nai de todas as retiradas

Con EE UU afrontando su salida de Irak y la economía en retroceso, resulta iluminador reflejarse en el espejo épico de la madre de todas las retiradas, la Anábasis, la obra en la que el historiador griego Jenofonte narró la increíble aventura de un ejército mercenario griego huérfano -los célebres Diez Mil-, perdido hace 2.400 años en la zona que es hoy Irak y Turquía, y empeñado, marcha atrás, en la vuelta a casa. Nada como los clásicos para tiempos de crisis. Si la cuesta de enero se presenta empinada, ¿qué mejor ejemplo que el de esa esforzada hueste helena del siglo V antes de Cristo que no cede ante la adversidad, atraviesa desiertos infernales, cruza ríos caudalosos, asciende montañas, arrostra la nieve, los dardos de los enemigos, el hambre, la traición, la pérdida de sus caudillos y el desaliento para, al final y contra todo pronóstico, llegar al horizonte y salvarse? (...), los Diez Mil ofrecen esperanza.
Enrolados por dinero bajo la bandera del príncipe Ciro el Joven para disputar el trono de Persia a su hermano, el rey de reyes, Artajerjes II, los mercenarios griegos -en puridad unos 13.000 guerreros (Jenofonte usó la palabra myrioi, diez mil, que luce más), en su mayoría hoplitas- se encontraron con que la muerte en la batalla de Cunaxa (401 a. de C.) de su temerario empleador les dejaba en una situación tan complicada como absurda: en medio del mayor imperio del mundo, al que habían atacado, y sin nada que hacer salvo salir de allí pitando. Lo hicieron marchando desde -lo que son las cosas- cerca de lo que hoy es Bagdad a través de las montañas del Kurdistán y la meseta de Armenia hasta el mar Negro, por Trebisonda, sin dejar de combatir y pasándolo, como queda dicho, francamente mal. En total recorrieron 6.000 kilómetros que ya es distancia si vas a pie, sin GPS, con un gran escudo de bronce y mientras la gente te tira de todo por el camino. Murieron unos 4.000, pero el ejército mantuvo la cohesión y eso lo salvó.
Dos interesantes libros nuevos, un ensayo del especialista Robin Waterfield La retirada de Jenofonte (Gredos) y una novela de Valerio Manfredi, El ejército perdido (Grijalbo), confirman la vigencia en el imaginario moderno de esa asombrosa peripecia de los Diez Mil que culminó cuando los soldados errantes llegaron, en los Montes Pónticos, a la vista del mar, la vía para el retorno y de hecho el hogar para todo griego, y lanzaron el inmortal grito: "¡Thalassa, Thalassa!" (...)
El ensayo de Waterfield, apasionante, sigue minuciosamente la expedición e incluye una estremecedora descripción de la batalla de Cunaxa. Se presenta muy oportunamente como "el relato de la primera expedición de soldados occidentales a Irak".
Por su parte, Manfredi es, con su novela, el último en una larga cadena de autores que desde la narrativa o la poesía se han hecho eco de esa empresa imposible y ese grito inolvidable que la encapsula toda. En la épica de los Diez Mil se han reflejado otros muchos episodios, como la Noche Triste de Cortés o la retirada británica en Dunkerque (...) Seguramente la más curiosa plasmación moderna de la Anábasis es la novela The warriors, llevada al cine en 1979 por Walter Hill, (...) "(...) debió pensar: Yes, we can!", ríe Manfredi al hablar de su libro con este diario. (...) La aventura de El ejército perdido está contada en primera persona por una joven siria que se une al ejército como amante de uno de sus miembros, Jeno (el propio Jenofonte). (...) Aparte del romance, el relato de Manfredi sigue pormenorizadamente la Anábasis (hay buenas traducciones en Cátedra y Gredos). La escena de la novela en la que una muchacha del harén de Ciro sale corriendo semidesnuda de la tienda perseguida por un grupo de persas y la falange griega abre las filas para dejarla pasar también está en Jenofonte: (...) Esparta habría estado detrás esperando beneficiarse del cambio en el trono persa, pero sin comprometerse por si las cosas iban mal (como fueron). Luego trataron de que ese incómodo ejército se perdiese. Manfredi tiene clara la lección de la retirada de los Diez Mil: "No es tan difícil penetrar en Mesopotamia. Lo complicado es salir".

martes, 27 de enero de 2009

Empezo

Cantas voltas lle teño dado a este blog recén estreado para chegar a tal deseño!
Xa cambiou varias veces en poucas horas e xa veremos como quedará.
Espero sacarlle tanto proveito a este módulo como aos de antes. Pois todo o curso é interesante, atraente e útil. O profesorado non desmerece del, pola súa disposición, axuda e ánimo.

NOVAS DE GRECIA



EL PAÍS -Cultura-21-I-09
El Oro de Cólquida
Una exposición en Atenas de 140 objetos preciosos permite conocer los tesoros de Cólquida, la región del Mar del Negro en la que Jasón y sus Argonautas buscaron el Vellocino de Oro, una prenda de atributos mágicos custodiados por seres monstruosos. La exposición El Oro de Cólquida, abierta en Atenas hasta el próximo seis de abril, "ofrece la oportunidad de probar que la hazaña de Jasón y los Argonautas no fue un mito y que conecta el pasado al presente y al futuro", según David Lordkipanidze, director del Museo Nacional de arqueología de Georgia.
A Atenas viajaron un centenar de piezas encontradas en cuatro de las 28 tumbas excavadas desde 1969 y en 2003 y 2004 en los entornos de Vani, un centro religioso de la antigua Cólquida. Los collares, pendientes, horquillas, pulseras, cinturones y adornos de las telas en que estaban envueltos los nobles fallecidos están hechos con oro y están datados entre el siglos V al II a. de C.

El mito cuenta que Jasón, príncipe de Yolcos (actual Volos) viajó a su tierra para recuperar el trono y fue enviado por su tío traidor, Pelías, en busca del Vellocino de Oro a Cólquida (en la actual Georgia) para mantenerle alejado.
El tesoro de una sociedad rica
Se trata del mismo tipo de oro que, según el mito, cubría el toisón mágico buscado por Jasón, acompañado de unos cincuenta príncipes griegos, incluido Hércules, Orfeo y Atalanta, la única mujer. Las piezas arqueológicas descubiertas revelan una sociedad rica fundada en el siglo VIII a de C. y que floreció entre los siglos V al III.


AS MIÑAS LECTURAS

  • Robin Waterfield: La retirada de Jenofonte (Editorial Gredos)